martes, 9 de marzo de 2010

CIUDADES

El gobernante supremo de la provincia era, el Halach Winik , en quien residía el poder absoluto, el cargo era hereditario en un sola familia y pasaba de padre al hijo mayor
A las afueras de Chichicastenango, se encuentran las ruinas de la ciudad maya de Utatlán, debajo de ella los mayas construyeron un túnel. Ahí los mayas aún hacen ceremonias; todo empieza cuando el chaman pide permiso al espíritu protector del túnel de la pirámide para poder entrar; el túnel de 91 metros esta iluminado por velas en el suelo que se ubican en los dos extremos.

Quizás una de las ciudades mayas más importantes sea Cancuén en Candelaria, y esta ubicada en las selvas altas de Guatemala.

Ahí no hay templos construidos, hay witz, es decir cerros sagrados con una cueva dentro de él
los tienen 9 niveles (como los nueve niveles del inframundo); para poder ir hacia las cuevas hay que hacer un recorrido por río, para pasar por las cuevas subterráneas.

Copán ubicada en la frontera de Honduras y Guatemala, tiene el parque arqueológico , el cual fue declarado en 1980 patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Según las cifras demográfícas actuales se estima que, durante el siglo VIII, cuando la ciudad alcanzaba el punto máximo en su demografía, Copán llegó a ser una ciudad de más de 20,000 habitantes, nivel demográfico que no volvió a alcanzar la región hasta la década de los años 80.

La escalera de los glifos cuenta con más de 1.250 bloques llenos de glifos, los cuales son una narrativa histórica que resalta los logros de los antepasados de Humo Caracol, decimo quinto Gobernante de Copán.
Descubierta en1946 por el fotógrafo explorador G. Healey Bonampak, esta ubicada en la selva estado de Chiapas, se desconoce el nombre real de esta ciudad maya; los arqueólogos la denominaron con ese nombre, que en maya quiere decir muros pintados.

Los frescos, en los cuales destaca el color rojo y el famoso azul maya, recubren los muros interiores y las bóvedas de un pequeño edificio de tres habitaciones, los murales son sumamente descriptivos, y nos dan una idea de cómo vivieron los mayas, al menos en esa ciudad.

Calakmul, Zona arqueológica situada al sur del estado de Campeche, a 20 kilómetros de la frontera con Guatemala, en la zona de influencia del Petén. El nombre significa dos despegados cerros, que le fue impuesto en 1931 por su descubridor Cyrus Longworth Lundell; después las ruinas fueron estudiadas por el arquitecto Jonh Bolles. Esta zona forma parte de la Reserva Ecológica de la Biosfera de Calakmul. Esta ubicada a las orillas de un akalché o aguada de grandes dimensiones y está rodeada de otras pequeñas aguadas que se comunican entre sí por medio de represas y canales hechos por el hombre para almacenar agua de lluvia y regar cultivos.

El área urbana está planificada según el sistema de grupos dispersos, con espacios regulares entre los conjuntos. La zona arqueológica tiene una extensión total de 30 km. Y en ella se han localizado 6 252 estructuras, incluyendo templos y adoratorios, un juego de pelota, palacios y casas-habitación construidas con piedras labradas, lo que la convierte en la ciudad maya más extensa, estimándose que pudo tener unos 60 000 habitantes.

Palenque 600-950 d.C.
Descubierta en 1785 por José Antonio Calderón. Esta situada en el actual estado de Chiapas, muy próxima al pueblo de Santo Domingo del Palenque, de donde deriva su nombre actual. Su nombre original pudo ser Nachan,

Algunos historiadores la conocen como la ciudad de Pakal, debido a que este gobernante edificó en el templo de las inscripciones su tumba; al respecto el historiador norteamericano Josh Bernstein dice “Decían que Pakal era un gobernante despiadado, pero debió ser un gran arquitecto, incluso en ruinas su ciudad es increíblemente impresionante”.

Fue planificada por Pakal; La mayor parte de los edificios son de una única y alta planta. Las paredes están decoradas con relieves figurativos en estuco y con inscripciones en glifos que relatan escenas mitológicas de la historia maya.

El edificio llamado el palacio, es quizás el que más sobresale es de forma rectangular, contiene tres hileras de 8 escalones iguales terminando con uno más grande, del lado sobresale una torre de cuatro niveles rematando el último con un nicho.

Hay una construcción previa de 11 habitaciones, le sigue un pequeño patio y despues de este se encuentra la construcción principal.

A un lado se encuentra el templo de las inscripciones, es una es de una montaña hecha en piedra, al final de esta se encuentra
Un templo rectangular rematado con estuco, es de una sola planta con 5 entradas, y tiene un nicho

Dentro del mencionado templo hay una escalera que baja por los 9 niveles de la montaña, la sensación es de temor y exaltación, la misma sensación que provoca una cueva, al fondo de la escalera hay una especie de cueva en ella hay una tumba, fue descubierta por Alberto Ruz Lhullier
en 1952 el sarcófago llena la habitación; es rectangular y la tapa fue puesta hacía atrás para que se pudiera ver la representación del cuerpo de Pakal e iluminado al fondo, en la tapa hay un relieve en donde se ve a Pakal, que desciende al inframundo, o mundo de los muertos, frente a la gran ceiba sagrada.

De esta forma la pirámide de las inscripciones es la tumba más grande para un gobernante en toda América

Pakal quiso recrear en esta tumba el mito de los héroes gemelos Hunahpu e Xblanque que descendieron al inframundo a de una montaña, para llegar a una cueva y un río.

Los cenotes son ríos subterráneos, corren por debajo de la piedra caliza de la Península de Yucatán, están llenos de estalacmitas, existen miles y son únicos en el mundo. Una vez dentro de ellos y si se va con un buzo experto se puede ver una pared de agua que distorsiona la visibilidad, los buzos la llaman Halocline, que une al agua salada del mar con el agua dulce del cenote.

Solamente un tercio de los cenotes han sido explorados el resto tienen una advertencia más allá de está se han ahogado buzos expertos, por eso es importante seguir todas las indicaciones y no aventurarse más allá de los letreros.

Como amaneció hoy Sr. Manuel Augusto?

viernes, 19 de febrero de 2010

JOHN STEPHENS Y FREDERICK CATHERWOOD


John Lloyd Stephens fue un explorador, escritor y diplomático estadounidense.

Martin Van Buren, presidente de los Estados Unidos en 1839, envió a Stephens como embajador especial a Centroamérica, la cual se desintegró tras una guerra civil mientras Stephens se encontraba allí.

Por lo que decidió aprovechar el tiempo en otra cosa, explorar las ruinas mayas; 3 años atrás Stephens conoció en Londres a un excelente dibujante, desde entonces habían planeado visitar y explorar las ruinas mayas

Frederick Catherwood fue explorador, dibujante, arquitecto y fotógrafo inglés.
Los expedicionarios alcanzaron su objetivo en y se mantuvieron juntos durante los siguientes años, visitando y documentando docenas de ruinas, muchas de ellas por vez primera.
En 1840 recorrieron las ruinas de la ciudad de Palenque, Ahí Stephens, dudó que los indígenas que vivían alrededor fueran descendientes de los grandes mayas.
“¿Te acuerdas de los jeroglíficos que encontramos en Copan? - le decía a Catherwood yo los encuentro muy semejantes como si una raza hubiese vivido por todo esta zona, o al menos compartían los mismos caracteres escritos; pero no creo que se trata de los antepasados de los indios que vemos aquí.
En 1841 apareció un libro titulado Incidentes del viaje a Centroamérica, Chiapas y Yucatán con unos grabados exquisitos, este libro aun es referente obligado para conocer las ruinas mayas.
Stephens murió en Panamá el 13 de octubre de 1852 y Frederick Catherwood murió en 1854 mientras viajaba a Nueva York.

Como amaneció hoy Sr. Manuel Augusto?

sábado, 19 de diciembre de 2009

ZAPOTECOS


No se puede amar lo que no se conoce. En este caso, nos referimos a nuestro pasado, a la riquísima historia de nuestro país.
A través del recorrido que estamos haciendo en estas páginas, quisiéramos transmitir a nuestros lectores el amor y la profunda admiración que tenemos por nuestra Patria. Desde las diversas culturas prehispánicas, la época del Virreinato, a través del turbulento siglo XIX, el siglo XX con sus trascendentales cambios y nuestra actualidad.
Nuestro trabajo de investigación y recopilación, unido a nuestro interés y entusiasmo de llegar a sus manos, se verá complacido, si logramos que la lectura de éste sea amena e interesante. Que usted apreciable lector, espere mes a mes, nuestras noticias. De la misma manera que en algún momento, también nos haga llegar su opinión y por qué no, su participación, a través de algún artículo.

Bienvenidos nuevamente, y esta vez, adentrémonos por el bellísimo estado de Oaxaca.

Nota del Editor: La Cultura Zapoteca, no es solo un lujo de mi México, sino de mi estirpe, pues la llevo en mis venas.

ASENTAMIENTOS ZAPOTECOS
Los zapotecas llegaron al Valle de Oaxaca, alrededor del año 1400 a.C., y formaron las primeras aldeas en las orillas de los ríos que ofrecían mejores condiciones para el cultivo de algunos granos que habían logrado domesticar. La agricultura trajo consigo el desarrollo de sistemas de riego apoyados en el avance tecnológico y en la necesidad de aumentar la producción.
Las aldeas de esta época (1300 a 900 a.C.) contaban entre ocho y diez unidades domésticas. Los cálculos demográficos se han efectuado a partir del tamaño de las viviendas y del total de objetos localizados. El asentamiento más grande de la etapa aldeana fue San José Mogote, en el Valle de Etla. Los vestigios más antiguos de este sitio datan del año 1500 a.C.; para este lapso podemos distinguir ya una diferenciación social, a partir de la presencia de una serie de artículos suntuarios.

Monte Albán, sin duda la ciudad más grande e importante de los zapotecas y de mayor extensión en esta área de Mesoamérica, fue diseñada sobre el plano trabajado de una montaña, a 400 m. sobre el nivel del Valle.

La Plaza, de forma rectangular, orientada sobre el eje norte-sur, la delimitan basamentos sobre los que se construyeron los templos y las residencias, dando origen a un conjunto de aspecto imponente. Los templos fueron levantados utilizando muros de adobe sobre cimientos de piedra; aplicaron pintura sobre la cubierta de estuco en las paredes. Los techos, que eran planos, se sostenían sobre morillos de madera apoyados en los muros.

Algunos de los edificios que rodean esta plaza presentan tableros y taludes, elementos decorativos de influencia teotihuacana. En la esquina noreste de la Plaza, con una orientación norte-sur se localiza el Juego de Pelota y cercano a la Tumba 105 en la parte noreste del sitio podemos observar otro más.

Alrededor del año 800 d.C., Monte Albán dejó de crecer, cesaron las nuevas construcciones y el mantenimiento de los grandes edificios, el sitio se eclipsó de manera paulatina. Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el sitio, indican que un buen número de casas siguieron habitadas al menos hasta la época Monte Albán V (1325-1521 d.C.).

La caída de Monte Albán permitió que otras ciudades ya existentes, se fortalecieran, y que surgieran otras nuevas. Las ciudades vecinas en la época de Monte Albán IV y V no alcanzaron un control total sobre los valles. Se mantuvieron con cierta autonomía y crearon alianzas por medio de matrimonios y con la actividad comercial, cuando fue conveniente. Se abrió un periodo de gran inestabilidad social y política. Los sitios más importantes de aquel momento fueron los de Mitla, Huijazoo, Lambityeco y Zaachila.

Es en esta etapa cuando Mitla se consolidó como centro religioso rector del Valle. Ciudad situada en el Valle de Tlacolula, la cual destaca por la decoración de sus edificios en base a mosaicos de piedra.

Es un asentamiento disperso con construcciones en donde se aprovecharon las pequeñas elevaciones del terreno, utilizando basamentos bajos. Predominan dentro del sitio los palacios con patios centrales y cuartos dispuestos a los centrales y cuartos dispuestos a los lados, bajo su planta sus habitantes construyeron tumbas que dejan ver diseños arquitectónicos muy elaborados , compuestos por varios recintos y decoradas, también con tableros y grecas en las paredes.

La costumbre que tenían de enterrar a sus muertos en tumbas, de un significado especial, es uno de los componentes de los usos culturales del mundo zapoteca que más ha llamado la atención. Los tipos de tumbas y las formas de éstas es muy diversa, al igual que el número en que se agrupan. Las hay sencillas, que consisten en fosas excavadas bajo el piso de los cuartos sin ninguna construcción aparente, hasta las tumbas can fachadas de diseño complejo y con bajorrelieves en jambas y dinteles; integrados por un vestíbulo y varias cámaras. Algunas tumbas tienen las paredes decoradas con murales policromos, que muestran escenas de la vida cotidiana y de ceremonias rituales, como ocurre en las tumbas 104 y 105.

La tumba 7, es en realidad un palacio zapoteca reutilizado posteriormente por mixtecos, que deciden depositar a sus ancestros en este lugar sagrado. Para ello levantan parte del techo de la tumba, sacan los restos que se encontraban allí para después colocar sobre el piso, los esqueletos de nueve individuos acompañados de una gran cantidad de objetos finamente elaborados en oro, plata, jade y turquesa entre otros.

Orígenes

El origen del pueblo zapoteco permanece impreciso y envuelto en las brumas del pasado, a pesar de las numerosas hipótesis formuladas al respecto por historiadores, se han incorporado tradiciones y leyendas.

La cultura zapoteca tuvo como centro las planicies que rodean la actual ciudad de Oaxaca, alcanzando su mayor esplendor a partir de la inició del periodo clásico de Monte Albán, hacia los años 200 a 700 d. C., alcanza su máximo apogeo artístico.

El conjunto de la ciudad abarca alrededor de 40 Km cuadrados, aunque la parte explorada, la gran plaza, es bastante reducida. La planificación de Monte Albán fue
Una obra maestra de la arquitectura precolombina , ya que los constructores tuvieron incluso que modificar la topología del terreno.

Desde la plaza puede apreciarse diversos edificios, sistemas, montículos, estelas, tumbas, etc..

Los Zapotecos disponían de una escritura de tipo ideogáfico. Los caracteres o signos reopresentan
el simbolo convencional de una idea .

Su idioma esta clasificado en el grupo Otomangue, tronco Savizaa, familia zapoteca y tiene mas de 14 variantes dialectales en las montañas, los valles y el istmo.

El zapoteco es una lengua tonal; es decir, que mediante la emisión de tonos altos, medios y bajos o bien ascendentes y descendentes, se establecen los diversos significados.

Sintáctica mente los verbos se modifican por la adición de prefijos y sufijos que se unen a la raíz verbal para indicar voz (pasiva o activa), tiempo ( pasado, presente, futuro) y modo (indicativo, imperativo o condicional). Los tiempos verbales en el zapoteco muestran finos matices de significado para indicar acciones completas en el pasado, acciones que están ocurriendo o han ocurrido, sin indicar si en presente o pasado, y acciones que ocurrirán en el futuro.

Disponían también de un calendario ceremonial, cuya presencia implica la posesión de conocimientos astronómicos derivados de la observación de los cuerpos celestes, el cual aseguraba el historiador Alfonso Toro era similar en precisión al calendario azteca.

La grandiosidad de las ruinas que conocemos es testimonio de sus elevados conocimientos arquitectónicos.

Religión

Los zapotecos eran politeístas, entre sus dioses había algunos animales, como el murciélago.

Respetaban a los muertos a los que enterraban en urnas con ricas ofrendas (como ya se ha mencionado antes).

Su dios principal era Xipe Totec, a quien consideraron creador de las otras deidades y que representó una figura común a todas las religiones indígenas precortesianas. Se le representaba tapado con una piel humana y llevando en la mano derecha el “chicahuaztli” y en la izquierda la cabeza de la víctima.

Al igual que los olmecas los zapotecos creían en el ; pero ellos le dieron una nueva dirección con el nahualismo, el cual consistía en tener un animal cuyo destino iba unido al hombre. De ahí que muchos niños llevasen nombres de animales.

El “nahual” era un hechicero que en las noches tomaba la forma de animal para la práctica de sus maldades. Estos hechiceros eran temidos por el daño que podían causar.

En la actualidad los zapotecos practican el catolicismo, aunque en menor número hay protestantes y cristianos.

La realización de fiestas religiosas y profanas es común en Valles Centrales. Existen diversos tipos de festejos: los de carácter familiar incluyen bautizos, bodas, matrimonios y ritos funerarios. En estas fiestas existe una amplia gama de padrinazgos que cubren diversas fases de las ceremonias; para los padrinos esto representa un amplio gasto. En donde persiste la división en barrios es frecuente la presencia de festividades alusivas a los patronos de los mismos. A nivel comunitario, cada poblado festeja, por lo menos, la fiesta del santo patrón, donde se mezclan danzas tradicionales junto a grupos musicales tropicales y norteños.

Es también frecuente la realización de ferias con juegos mecánicos, puestos de comida y, de manera creciente, juegos electrónicos. Aquí la organización de los festejos descansa casi siempre en comités electos por las autoridades; éstos se encargan de las cuestiones organizativas y de la recaudación de fondos. En el caso del Istmo, son famosas las "velas", fiestas tradicionales que inician en mayo, donde la organización gira en torno a las divisiones de barrios y complejas relaciones de padrinazgos y mayordomías.

Organización

La base de la economía zapoteca fue la agricultura, el comercio artesanal y para subsistir practicaban la caza, la pesca y la recolección.

La agricultura fue muy variada. Entre los productos que sembraron se encontraba el maíz, frijol, calabaza, chile, jitomate y cacao, que regaban por medio de canales y acequias.

En los cerros excavaban las laderas para formar terrazas, y con ello evitar la erosión del suelo y que la lluvia se llevara consigo a la tierra fértil. Esta forma de siembra les permitió obtener abundantes cosechas.

No es posible generalizar en torno a la economía de los zapotecos, pues su dispersión geográfica los hace partícipes de relaciones económicas diversas. En términos generales, hablamos de economías agropecuarias, donde se da la combinación entre actividades de subsistencia y las de mercado. El cafeto es un cultivo vital para los zapotecos de la Sierra Sur, la Norte y, en menor proporción, del Istmo, donde las actividades ganaderas y comerciales son preponderantes.

Los mercados constituyen importantes centros de introducción de mercancías industriales que repercuten en cambios culturales: empleo de artefactos de vidrio, plástico o metal en detrimento del barro o de las fibras vegetales; ropas de fibras sintéticas en sustitución de textiles locales y un creciente consumo de aparatos electrodomésticos.

En el uso de la herbolaria Tomás López Vera en 1935 escribió los uso de esta por parte de los zapotecos.

Algunas de las que se mencionan son:

YOLOXOCHITL
En la época prehispánica se usaba el cocimiento de la flor es para reconfortar el corazón.

HIERBA DEL TEMASCAL
se ha utilizado como remedio contra el reumatismo

GUAMUCHIL
La corteza de la raíz es fría y de naturaleza astringente y detiene la desintería y otros flujos.

AHUEHUETE
La corteza asada astringe, sana las quemaduras y también el cutis escamoso y corroído.

BÁLSAMO
Se emplea contra el asma, los catarros y el reumatismo. El bálsamo era muy estimado en la época prehispánica.

Actualmente se ha desarrollado un abigarrado sincretismo cultural, pero la esencia místico-espiritual sigue siendo casi la misma. La forma ha cambiado, el fondo sigue intacto.

La población zapoteca participa de relaciones sociales y económicas en tres niveles básicos: familiar, comunitario y regional o intercomunitario. Estas relaciones implican la participación en códigos de conducta de tipo jerárquico-religioso, sustentados en relaciones de prestigio y asociados a la obtención de cargos propios de la jerarquía local, lo que implica fuertes gastos de tipo suntuario-ceremonial.

La unidad familiar que carece de medios de producción propios y subsiste de actividades asalariadas, principalmente en el sector privado.

Las familias que poseen tierra y cuya producción de subsistencia les permite vivir sólo por tres o cinco meses; complementan su economía con la producción mercantil de artesanías, la migración laboral o trabajos asalariados (albañiles, carpinteros). Unidades familiares a las que la tierra proporciona recursos suficientes para subsistir durante el año.

Los zapotecas, aún bailan su pasado.
La danza de la pluma es una de las más importantes de Oaxaca y sus comunidades. Representa la conquista de México antiguo por  los Españoles. En Santa Ana del Valle se baila en sus festividades.

Guelaguetza es una palabra zapoteca que denota el acto de participar cooperando, es un don gratuito que no lleva consigo más obligación que el de la reciprocidad.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Jorge Denegre Vaught Peña por Jorge R. Denegre Vaught Ramírez

Hoy hablaré de mi abuelo

Mi abuelo nació en Mamantel, Campeche,nacio el 29 de septiembre de 1916. Estudió en Mérida, en la Escuela Modelo; colaboró en el periódico El Modelista. de 1934 a 1935 dirigió en Ciudad del Carmen las revistas El Estudiante Carmelita, Iris y Pro Patria. Cursó la carrera de Derecho (1945-1949) en la UNAM. Y se dedicó a la compraventa de libros. En 1955 fundó la Editorial Academia Literaria(la cuál siguió editando libros hasta el 2001); En 1962 publicó la Bibliografía de Manuel Rivera Cambas, de la que es autor, habiendo recibido críticas muy favorables de Europa, Estados Unidos y de historiadores nacionales tan ilustres como Francisco González de Cossío, por su erudición notable desplegada en este trabajo monumental. Colaboró en México en la Cultura y en la Enciclopedia de México.

siempre procuró que impresos raros y valiosos fueran adquiridos por las instituciones culturales de la República y proporcionó documentos para ser copiados a varias bibliotecas, entre ellas las del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Se le consideró como uno de los mejores conocedores de los libros mexicanos antiguos. En 1989 Conaculta y la Secretaría de Hcienda le hicieron un homenaje en Palacio Nacional, debido al marco de las celebraciones por el 450 aniversario de la llegada de la imprenta a México.

Una anécdota que el me contó: es que estando en Mérida, entro a una cantina, un hombre lo vio y mi abuelo lo vio más. El extraño se acercó a mi abuelo y lo retó a un duelo, mi abuelo se presentó en el lugar y la hora señalada, eso sorprendió al extraño, quién le estrechó la mano dicíendole lo valiente que era mi abuelo.

martes, 20 de octubre de 2009

LOS HUASTECOS

Antes de sumergirnos en la cultura de los huastecos, debemos determinar primero su ubicación geográfica.

La Huasteca comprende los actuales estados de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz; aunque los huastecos se extendieron hasta Hidalgo y Querétaro.

Es una región bien drenada, atravesada por numerosos ríos, entre los que se pueden mencionar el Pánuco, el Tuxpan y el Tecolutla, entre otros.

Presenta un clima tropical lluvioso con características de sabana, razón por la cual ofrece grandes posibilidades a su población para desarrollar la agricultura y la ganadería como actividades económicas importantes, actualmente a estas actividades se incorporó el petróleo que se localiza en Tampico, Pánuco y Tuxpan.

LAS HUASTECAS

La región huasteca es conformada por porciones de los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Tamaulipas, Hidalgo, y en menor medida Puebla y Querétaro

La huasteca potosina comprende el estado de San Luis Potosí. Incluye una multitud de municipios entre los que destacan Ciudad Valles, Aquismón, Tanlajás, Huehuetlán, Xilitla, Tamazunchale y Tamuín En esta región se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Tamtoc, uno de los centros ceremoniales más importantes de la antigua cultura huasteca.
En la huasteca tamaulipeca están comprendidas las estribaciones de la Sierra Madre Oriental, la sierra de Tamaulipas, la sierra de San José de las Rusias y el Bernal de Horcasitas cuyo imponente otero, que se levanta solitaria en la llanura, sirve como símbolo geográfico de Tamaulipas.
Su ubicación esta en la zona sur del estado, limitada por la cuenca de Soto la Marina al Norte, Veracruz y San Luís Potosí al Sur, la Sierra Madre Occidental al Occidente y el litoral del Golfo de México al Oriente. Abarca los municipios de Llera, Gómez Farías, Xicoténcatl, Ocampo, Antiguo Morelos, Nuevo Morelos, Mante, González, Altamira, Aldama, Madero y Tampico, más una porción de Casas y de Soto la Marina.
La huasteca veracruzana se localiza hacia el extremo norte, desde el río Cazones hasta el río Tamesí. Su relieve es llano y de bajos lomeríos y su clima cálido. Está irrigada por varios ríos y lagunas entre los que destacan el río Tuxpan y la laguna de Tamiahua; la ciudad más importante de la Huasteca veracruzana es la ciudad y puerto de Tuxpan. Una de sus zonas arqueológicas más importante es el castillo de Teayo.
La huasteca hidalguense, se ubica en el estado de Hidalgo , la Huasteca abarca la porción noreste del territorio, incluyendo ocho municipios. En todos estos lugares, la población indígena es mayoritaria, representando aproximadamente el 85% del total de habitantes de la zona. La ciudad más importante es Huejutla, aquí las monjas teresianas hacen una importantísima labor social, incluyendo en su programa la ayuda espiritual y las misiones que organizan con alumnas de sus colegios. La comida típica de la huasteca es principalmente el zacahuil que es un platillo hecho a base de masa y con distintas hierbas, también están los bocoles; pequeños bocadillos que se condimentan con queso crema y salsa,la cecina con enchiladas es otro de los pricipales platillos ya que la cecina la marinan con una infusión de naranja agria.


EL HOMBRE MÁM (FRAGMENTO)

En toda la Huasteca existen infinidad de historias, mitos, leyendas y cuentos relacionados con los fenómenos naturales, como las lluvias, las sequías, los incendios forestales. Muchos de esos relatos contienen elementos ricos en mitología y dan explicaciones del porqué de las cosas, o bien, dejan una enseñanza. Los ancianos de Huehuetlán todavía cuentan que hace muchos, pero muchos años, en la cima del cerro Tamáb vivía una pareja sin hijos. El hombre cultivaba maíz en sus milpas, las cuales daban cosecha todo el año porque siempre había humedad en sus tierras. La gente de los llanos estaba muy preocupada: como abajo llovía muy poco,
las cosechas eran malas, y por ende, sufrían por escasez de comida y para colmo, los ríos tenían muy poco caudal. Sabían que el hombre de Tamáb
bajaba al valle a vender su maíz, y como esto les provocaba envidia, aquellos habitantes acordaron celebrar una asamblea, para lo cual esperaron al hombre con su cosecha: querían hablar con él. Le preguntaron por qué él sí recibía lluvia en sus tierras y ellos no. El hombre les explicó sus razones, pero la gente no le creyó y lo metieron a la cárcel. Al cabo de varios días, tocó el turno del gobernador para interrogarlo y el hombre dijo que si lo dejaban libre, él se encargaría de mandarles la lluvia. Nadie de las autoridades creía que ese hombre pudiera hacer tal cosa, porque ignoraban que en realidad era un Mám, un «señor de las tormentas». Aunque los facultados para otorgarle la libertad se mostraban renuente de hacerlo, el gobernador accedió a que el hombre volviera a su casa con la promesa de enviarles bastante lluvia. El hombre Mám llegó a su hogar, en la cima del cerro Tamáb, y encontró a su esposa muy preocupada por su larga ausencia.
Él le explicó todo lo ocurrido y le dijo que se había comprometido a mandar suficiente lluvia a la gente de los llanos. Su mujer estuvo de acuerdo. Efectivamente, esa tarde llovió en las partes bajas de la sierra, pero los habitantes quedaron inconformes y querían más y más agua para sus cultivos y para los ríos. Entonces decidieron subir al cerro para hablar de nuevo con el hombre Mám. Llegaron muy de madrugada, pero como él estaba ausente en esos momentos, maltrataron a la mujer porque su marido les había enviado muy poquita lluvia. Cuando el hombre Mám regresó a su hogar esa noche, encontró a su mujer llorando. Ella le explicó lo ocurrido y, como respuesta a la falta de gratitud de la gente, él hizo que las nubes bajaran de Tamáb y se descargaran con furia en los llanos. Por días y días llovió como nunca antes; los ríos se desbordaron y los habitantes se vieron obligados a huir porque la corriente arrasó con sus casas. Mientras tanto, en el cielo estaba Dios observando los acontecimientos y decidió llamar la atención al hombre Mám.

Los huastecos son de origen olmeca, desde el año 50 a.C. ocuparon la cuenca del río Pánuco. Posteriormente, los huastecos se extendieron hacia los actuales estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo y Querétaro. Su cultura posee características peculiares, como la redondez de sus templos (área Pánuco-Tampico) y muchas de sus manifestaciones artísticas, entre ellas los adornos semicirculares que utilizaban para la cabeza y los sombreros cónicos.

La teogonía y teología huastecas influyeron en los toltecas, sus vecinos, y más tarde transmitieron tales elementos a la cultura azteca o mexica. Esto se observa en la deidad Quetzalcóatl, cuyas principales insignias o signos parecen de origen huasteco, como el arete doblado en forma de gancho, el pectoral de concha y el abanico de plumas.

Es probable que el ciclo de mitos en torno a la ciudad de Tollan y la deidad Quetzalcóatl sean originarios de la región de la Huasteca.

En 1990 fueron censados 147.264 huastecos (pocos si consideramos que su población es de 2, 249 581 habitantes) que hoy todavía conservan muchas de las costumbres de sus antepasados En años recientes alcaldes de diversos municipios huastecos han mostrado su interés separarse de sus respectivos estados y conformar una nueva entidad federativa, proyecto conocido como el Estado Huasteco. Este movimiento separatista busca la consolidación de la profunda unidad sociocultural de los pueblos huastecos y el impulso al desarrollo económico de la región ante el histórico abandono de sus respectivos gobiernos, esto último debido a la gran distancia a la que se encuentran las capitales de sus estados.
Movimientos similares habían tenido lugar en esta región a inicios del siglo XX, aunque sin éxito. En este caso el proyecto será difícil de alcanzar, pues requiere ser aprobado por los gobernadores de la región y son ellos sus principales opositores.

Después de consumada la independencia, los indígenas se enfrentaron a las nuevas leyes agrarias y a la promulgación de una serie de decretos que plantearon la división y repartición de la tierra comunal y a la expedición de las leyes de desamortización de bienes corporativos. De nuevo la defensa de sus tierras implicó la aparición de numerosas rebeliones, como la de 1836-1838, encabezada por Mariano Olarte. A fines de 1844 y principios de 1845 hubo nuevos movimientos de insurrección. Durante la intervención francesa, entre 1862 y 1865, la mayor parte de la Huasteca estuvo ocupada por las fuerzas republicanas leales a Juárez. En general, los últimos 23 años del siglo XIX y los primeros 10 del XX se caracterizaron por luchas campesinas simultáneas en muchos puntos de la Huasteca.

Para los indígenas, el control del espacio comunal tiene un sentido de apropiación que va más allá de la propiedad de los recursos y del suelo, ya que en su seno se reproduce la cultura, la organización sociopolítica, las relaciones de parentesco y la identidad.
A fines del XVIII se producía en la Huasteca: maíz, fríjol, caña de azúcar, algodón y pimienta negra; pequeñas cantidades de cacahuate (maní), chile y diversas artesanías, además de ganado vacuno, caballar, mular y porcino. Los principales puntos de comercialización eran: Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Puebla y México.

RELIGIÓN
El complejo mundo religioso de los huastecos se manifiesta esencialmente en sus esculturas, pues son pocos los ejemplos íntegros de arquitectura religiosa que se conservan hasta nuestros días; apenas son perceptibles, por ejemplo, los edificios piramidales que se localizan en la colonia Las Flores, en Tampico, o los de Tantoc, en San Luis Potosí, y en su mayoría permanecen cubiertos por la vegetación.

El planeta Venus, con su peculiar movimiento en la esfera celeste, fue deificado; las imágenes escultóricas de este numen se identifican por los tocados, las pecheras y las vestimentas en los que se repite rítmicamente el símbolo que le identifica, una figura de tres pétalos o elementos en ángulo con un círcu­lo en el centro, el cual, según los estudiosos, marca la ruta celeste de la deidad.

Las esculturas que representan a los dioses huastecos portan tocados característicos, que son una especie de gorro cónico extremadamente alargado, detrás del cual se advierte un resplandor a manera de medio círculo; así, los númenes masculinos y femeninos muestran los elementos que les dan su identidad en la superficie del resplandor curvo o bien en la banda de la base del gorro cónico.

La fuerza femenina de la naturaleza, que se expresa en la fecundidad de la tierra y de las mujeres, aquel pueblo costeño la deificó en la figura de Ixcuina, representándola como una mujer adulta, con el típico gorro cónico y el resplandor circular, y con prominentes pechos; su capaci­dad reproductiva se indicaba por sus manos extendidas con las palmas sobre el vientre, a mane­ra de recordatorio de que el proceso de embarazo se manifiesta con la prominencia de esta parte del cuerpo.

Las deidades del inframundo también fueron representadas por los artistas de la región huasteca, a manera de personajes cuyo tocado luce prominentes cráneos descarnados, o bien muestran debajo de la caja torácica el corazón o el hígado de los sacrificados. Asimismo, conoce mos figuras donde la deidad esquelética, con los ojos saltones, está pariendo a una criatura. En ambos casos, además de sus gorros cónicos, las deidades lucen las características orejeras curvas de Quetzalcóatl, asociando la presencia de esta deidad creadora con las imágenes del inframundo, advirtiendo entonces que la continuidad de la vida y la muerte también eran exaltadas en el culto del panteón huasteco.

domingo, 19 de julio de 2009

ESCUADRÓN 201

Hablar del escuadrón 201, es recordar no una mancha en el gran mosaico de la Segunda Guerra Mundial; sino una muestra de determinación y arrojo, contrario a lo que se cree muy difícilmente un solo hecho determina una guerra, la bomba atómica no acabó por si sola la guerra en el pacifico, de hecho se necesito una propaganda altamente eficaz contra los nipones, en donde se les reiteró que existían muchas bombas, para convencerlos de ello fue necesario lanzar una segunda bomba días más tarde. En cambio una serie de hechos bien orquestados si cambian una guera. Esto es muy claro para todos aquellos que son fanáticos del ajedrez o de los juegos de estrategia, en donde un error y varios aciertos del oponente pueden quitar o dar la victoria, por tanto todos los sucesos son fundamentales.

Alemania perdió la guerra por la ineficiencia de Hitler al pelar con los aliados y tomar decisiones precipitadas y viscerales, por abrir un segundo frente en el este, por la efectividad de los aliados al atacar y sobre todo por la determinación de los aliados contra una Alemania ya muy desmoralizada.

Japón perdió la guerra desde el momento en que bombardearon Perl Harbor; en la batalla en las islas Salomón y Guadalcanal los japoneses ya no pudieron avanzar, sin embargo no cedían terreno e intentaron por todos los medios detener a los estadounidenses, incluso los Kamikaze hundieron un portaviones y otros fueron severamente daños, en algunas islas los aviones caza fueron insuficientes, es aquí donde escuadrones como el 201 entraron en combate; en resumen Japón perdió la guerra porque fue bombardeado, por tierra, agua, aire y en su moral y determinación.

Recuerdo que yo no me enteré del escuadrón 201 hasta que era un adolescente, en la escuela cuando estudiamos la Segunda Guerra Mundial, el profesor de Historia nos comentó del escuadrón como un punto o una coma al final de un capítulo, durante mucho tiempo intente recavar información, el internet me dio más libertad de busqueda, pero no la suficiente, finalmente el reconocimiento del escuadrón en el extranjero y la promesa de un museo me abrieron muchas puertas a la información del mencionado escuadrón.

Los antecedentes son claros, México se mantuvo neutral durante el inicio del conflicto (recordemos que asi lo dicta la doctrina Estrada), México rompió sus relaciones diplomáticas con Japón el 8 de diciembre de 1941 (el mismo día en que lo hizo Estados Unidos) y, tres días más tarde, con Italia y Alemania.

Tras el hundimiento del Potrero de Llano el 13 de mayo y Faja de Oro el 20 del mismo mes, barcos petroleros con bandera mexicana que navegaban al sur de florida, y que fueron hundidos en aguas del Golfo de México (según dice la Historia por submarinos alemanes, aunque no me sorprendería si fueron los mismos estadounidenses), el 22 de mayo de 1942 el Congreso mexicano declaró la guerra contra Alemania, Italia y Japón, decisión ratificada el 1º de junio por el gobierno presidido por Manuel Ávila Camacho, durante una transmisión de radio. En septiembre de 1942 fue nombrado secretario (ministro) de Defensa Nacional el general y ex presidente Lázaro Cárdenas. Fue así que empezaron su adiestramiento de jóvenes seleccionados y voluntarios, posteriormente fueron enviados a la Base Randolph en Texas E. U. para continuar con el adiestramiento, que incluyó clases de ingles, aunque posteriormente a los estadounidenses les serviría el español de los mexicanos en Filipinas.

Asi los 290 miembros del escuadrón (233 pilotos), terminaron su entrenamiento en mayo de 1945, demasiado tarde para pelear con la derrotada Alemania, por lo que se decidió que fueron enviados al pacífico.
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Mientras tanto, fueron torpedeados otros cinco barcos entre ellos el carguero Las chopas, el Oaxaca y el Amatlán.

Al mando de la Fuerza Aérea Mexicana, estaban el general Antonio Cárdenas Rodríguez “el charro” y como jefe del escuadrón el capitán Praxides Gaxiola, su destino fue, desde mayo hasta agosto de 1945, la base de Filipinas. Luchó por vez primera el 1 de junio de ese año, durante la fase final de las denominadas campañas del Pacífico, concretamente en los combates que tuvieron lugar en el valle del río Grande de Cagayán, situado en la isla filipina de Luzón. Posteriormente, y hasta su retorno, participó en la ofensiva aliada definitiva, llevando a cabo siete vuelos sobre la isla de Formosa (en la actualidad, Taiwan). El Escuadrón 201 regresó a México el 18 de noviembre de ese año, con tan sólo siete bajas.